Si usted es uno de los afectados de Banco Popular y ha perdido toda su inversión con ocasión de la aplicación a Banco Popular del hasta ahora desconocido «Mecanismo Único de Resolución», es más que probable que Banco Santander le haya ofrecido la recuperación de su inversión a través de la suscripción de los denominados «Bonos de Fidelización».

Según las circunstancias, aparentemente mediante la suscripción de este producto podría recuperarse hasta el 100% de la inversión perdida en el mejor de los casos. Con este poderoso reclamo, y poniendo como fecha límite el próximo 7 de diciembre de 2017, Banco Santander a conseguido que a la fecha buena parte de los damnificados hayan aceptado esta oferta.

Sin embargo, si se hace una lectura detallada de los aspectos técnicos de los Bonos de Fidelización recogidos en el folleto publicado en la CNMV se puede comprobar con en el ADN del producto hay un alto componente de un viejo conocido producto bancario tóxico: las preferentes.

Así, con la excusa de que se va a recuperar toda o buena parte de la inversión nos encontramos con que de nuevo se está colocando un producto perverso que sin duda se podría catalogar de tóxico e incluso de nuevas preferentes a la vista de sus características. En concreto:

  • Es un producto perpetuo. ¿Les suena de algo? Efectivamente, al igual que las participaciones preferentes. Es decir, aunque lo que ha trascendido es que en siete años se recupera la inversión, esto no es cierto. A los siete años se supone que se dará una rentabilidad superior al ridículo 1% inicial.
  • Es un producto subordinado. De nuevo, ¿Les suena de algo? Efectivamente, al igual también que las participaciones preferentes. En casos de quiebra de la entidad los bonistas serían los últimos en cobrar.
  • En una nebulosa de palabras y frases crípticas parece dejarse al arbitrio de Banco Santander la suspensión del pago de intereses en determinados supuestos.
  • Igualmente, en determinados supuestos Banco Santander podría amortizar toda la inversión y no darle nada a los bonistas, siendo absolutamente imprecisos y abstrusos los términos en los que esto podría producirse.

A lo anterior se le podría añadir que en determinados casos, como en las obligaciones subordinadas, el nominal a recibir de los bonos quedaría disminuido drásticamente de entrada, ya que se le restarían los réditos ya percibidos.

En definitiva, de nuevo se está tratando de engatusar a los afectados por un producto tóxico con otro producto tóxico disfrazado de producto bondadoso y escondiendo los «ases» que la entidad se reserva por si acaso para el futuro.

Todo esto hace especialmente importante a la hora de valorar tomar una decisión contar con el asesoramiento de un experto legal, asesoramiento que en Gavia Legal le daremos de inicialmente de manera gratuita, y si está interesado en que nuestra Firma le lleve su reclamación, le ofreceremos una fórmula económica de éxito muy competitiva, que le hará muy liviana su reclamación.

 


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