Tarjetas revolving
Tarjetas revolving

¿Qué son las tarjetas revolving?

Las tarjetas revolving son una modalidad de tarjetas de crédito que permite a su titular disponer de una suma limitada de dinero y fraccionar en cuotas la devolución del dinero dispuesto. Al cliente le dan una tarjeta física y con ella puede hacer pagos y sacar dinero hasta el límite disponible concedido por la entidad (que suele ser de unos 10.000 € como máximo). Una vez superado el límite no puede disponer de más dinero, pero a medida que devuelva la cantidad prestada recuperará el crédito disponible.

Estas tarjetas se ofrecen mediante todo tipo de publicidad (televisión, radio, aeropuertos, centros comerciales, etc.) como “crédito accesible y rápido”, mediante campañas bastante agresivas. Igualmente se ofrecen en hipermercados y por empresas de grandes superficies, así como por bancos. Sorprende la facilidad con la que se tiene acceso a pequeñas cantidades de dinero (a veces basta con dar el DNI), lo cual ha motivado que numerosas familias vean gravemente comprometida su economía a la vista de las consecuencias tan negativas (y desconocidas) que este tipo de tarjetas pueden tener en la economía doméstica y en general.

 

¿Cúal es el problema con estas tarjetas?

El problema de este tipo de tarjetas reside en los altísimos intereses que las entidades emisoras cobran a sus clientes (entre el 20% y 30% normalmente), muy superiores a los de un préstamo personal. Una vez solicitadas, si el titular de la tarjeta opta por devolverel capital dispuesto en pagos fraccionados puede quedar “atrapado” pagando cuotas en las cuales casi todo es interés, eternizándose en la devolución del préstamo.

Aparentemente la ventaja es esto, que el cliente puede fraccionar el capital dispuesto, como si fuera un préstamo personal, y decidir qué cuota paga al mes (con un mínimo que suele ser el 3% de la suma dispuesta). Sin embargo esa cuota, comprensiva de capital y de intereses, en la práctica es casi todo interés (sobretodo cuanto más pequeña sea mayor será la proporción de interés), de manera que el prestatario no consigue ponerse al día nunca a corto plazo en el préstamo mediante el pago de las cuotas, pagando a la larga muchísimo dinero en intereses, y prolongando la duración del préstamo mucho más de lo deseado.

Esto genera una situación sumamente angustiosa para el consumidor, puesto que no sabe en qué situación real se halla su préstamo, ni cuánto ha pagado por principal e intereses. Esta situación se agrava por el hecho de que en muchas ocasiones la entidad de manera unilateral aumenta el límite disponible del crédito, lo cual, además de confundir al cliente, le acaba perjudicando ya que acaba usando esa cantidad extra de crédito para pagar las cuotas de la tarjeta, cada vez mayores.

A lo anterior habría que añadir que se usa un sistema de cálculo de las cuotas por el que se capitalizan los intereses (anatocismo), que aumenta por tanto las cuotas, y las numerosas comisiones aplicables (por reclamación de posiciones deudoras, exceso de dispuesto, iniciar el pago fraccionado, etc.).

El resultado de todo lo anterior es que a pesar de haberse solicitado inicialmente una pequeña cantidad, se acabe pagando mucho más por el prestatario, y sin visos a terminar de pagar el préstamo totalmente a corto y medio plazo.

 

¿Qué solución tiene?

Afortunadamente el Tribunal Supremo puso coto a éstas prácticas en su Sentencia 628/2015, de 25 de noviembre, del Pleno de la Sala Civil. En la misma y en aplicación de la antiquísima Ley de 23 de julio de 1908, de la Usura, entendió que este tipo de préstamos nulos por usurarios (por tener un interés abusivos por ser muy superiores a los de los préstamos personales, sin que haya motivo para la introducción de un tipo de interés tan elevado en estas tarjetas revolving). Esto ha motivado una larga cascada de sentencias condenatorias de muchísimos Juzgados y Tribunales nacionales, que han apreciado maquinalmente la nulidad radical de las tarjetas revolving por tener intereses usurarios.

A pesar de lo anterior, en la práctica es prácticamente imposible llegar a un acuerdo que resarza los intereses del prestatario con la parte prestamista, con lo cual, se puede decir que el único remedio infalible a día de hoy es la litigación.

 

¿Cúales son las consecuencias de la anulación de estas tarjetas?

Las consecuencias de la declaración de nulidad del préstamo son la devolución del prestatario de la cantidad recibida por principal (esto es, sin intereses ni comisiones). Por su parte la entidad deberá de descontar las cantidades recibidas por cualquier concepto, y si las cantidades recibidas exceden el principal, deberán de abonarlas con interés al prestatario.

 

¿Qué documentación me hace falta para reclamar?

En este tipo de préstamos no suele existir el contrato de préstamo en sí. Dado que lo único que se firma es el documento de suscripción de la tarjeta (cuando se firma, ya que muchas veces se solicita verbalmente), lo más práctico será facilitar a su Letrado dicho documento (si se dispone del mismo), junto con todos los recibos posibles del préstamo. Acto seguido se realizará un requerimiento a la entidad para que facilite el histórico de los cobros y la documentación firmada, y así poder esclarecer las condiciones aplicadas y las cantidades pagadas.

 

¿Tiene mucho riesgo reclamar judicialmente?

Actualmente, además de la citada sentencia del Tribunal Supremo, existe una abrumadora cantidad de sentencia de los Juzgados de Primera Instancia (y de Audiencias Provinciales) en favor de los consumidores. Aunque habría que estudiar el caso en concreto, la mayoría de las tarjetas revolving son impugnables con escasísimo riesgo de perder el pleito.

 

¿Por qué Gavia Legal?

A menudo la gente que tiene este tipo de producto no sabe qué hacer y a quién recurrir, empeorando muchas veces su situación por refinanciar las deudas por este tipo de productos.

Realmente la solución en estos casos pasa por recurrir a la vía judicial, que es donde puede lograr de manera definitiva la anulación de estas tarjetas sin pagar ni un céntimo de más, y que en su caso le devuelvan lo cobrado de más, con todas las garantías.

En Gavia Legal somos Abogados especialistas en derecho bancario, conocemos profundamente este tipo de productos y sabemos cómo hacer valer sus derechos en sede judicial, para que usted pueda afrontar su impugnación con las máximas garantías. Por nuestra parte, además de estudiarle gratuitamente su caso, le brindaremos una fórmula económica básicamente a éxito que le hará muy liviana su reclamación.


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